Sobre mi decisión de empezar a escribir
El agobiante ritmo de vida que te sumerge en el huracán de la
política te motiva a tener un espacio personal/público para exponer
pensamientos, visiones, creencias o insultos. O incluso para tratar de cambiar
el tema de la mente y lograr escapar (por un momento) de la coyuntura.
Ese es el propósito de este blog que titulé “Caracoles”, esa
expresión antigua y pésima traducción del popular “Fuck” que utilizaba tanto la
legendaria Rana René cuando se sorprendía.
En Colombia, ya nada sorprende. La mayoría de las cosas indignan.
Y es esa indignitis la que nos está
llevando al abismo del agobio a quienes estamos obsesionados con la montaña
rusa política.
El Congreso está lleno de gritería, insultos, alianzas maquiavélicas
y proyectos de ley que buscan mejorar nuestra constitución y proteger a quienes
nos ven con desconfianza desde los televisores. Pero los impedimentos, las
intervenciones eternas, los reclamos y el ego de los honorables senadores y
senadoras obstaculiza el mismo trámite.
Es insuficiente el trabajo juicioso de algunos cuando las eternas
plenarias dos veces a la semana se llenan de discusiones de hace meses. Pocos
proyectos avanzan.
Sin embargo, vale la pena destacar el trabajo en equipo que existe
entre las bancadas y los partidos. Sin ello, difícilmente un senador podría
sacar adelante un Proyecto de Ley. Este si es un reflejo de lo que somos como
colombianos: nos gusta el trabajo en equipo, así sea para jodernos entre todos.
Termino un poquito descargada con este escrito. Buen ejercicio que
me motiva a continuar. Aquí nos leemos.
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